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Ecosistemas, en alto riesgo por pérdida de aguas subterráneas

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Para el año 2050, casi 70 por ciento de las regiones con reservas de aguas subterráneas serán incapaces de mantener ecosistemas saludables, ya que”se extrae más de lo que la naturaleza puede recargar con lluvias y ríos, lo que reduce su aportación a lagos y humedales”, afirma un estudio publicado en Nature.

El agua subterránea es el principal recurso de agua potable, clave para irrigar los sistemas agropecuarios y para usos económicos y domésticos y, por lo tanto, para la soberanía alimentaria.

“El resultado más impactante del trabajo es que sólo una pequeña disminución en el nivel del agua subterránea causará flujos críticos en los ríos, ya que ambos sistemas se retroalimentan.

Los ecosistemas ribereños de agua dulce son extremadamente sensibles a la disminución del líquido. La extracción de aguas subterráneas puede ser una bomba de tiempo, cuyos efectos ecológicos se ven sólo años después”, mencionó Inge De Graaf, investigadora de la Universidad de Friburgo, en Alemania, autora principal del trabajo.

De Graaf usó un modelo de análisis global cuyos resultados muestran que entre 42 y 79 por ciento de los sistemas alcanzarán su límite y tendrán severos problemas si continúa la extracción como hasta ahora.

“Ver las consecuencias globales es chocante, pero confío en generar conciencia de una crisis que se desarrolla en cámara lenta”, agregó.

En algunos lugares, señala el artículo, ya se alcanzaron los límites de extracción, como en “el acuífero del Valle Central, en California; partes de México; el Ganges Superior y la cuenca del río Indo”, además de otros puntos críticos al noreste de Estados Unidos y en varios sectores de Argentina.

“Son las primeras regiones que sufren por la reducción del flujo de los ríos, lo que pone en riesgo a los ecosistemas acuáticos. El problema es que se pueden buscar aguas más profundas, como hacen los agricultores de la provincia india de Punjab, señala.

Pese a las alarmas, los resultados del modelo son “optimistas” porque los autores no consideraron el crecimiento poblacional ni la mejora de las economías de los países emergentes.

Si bien el escenario puede ser peor si se añaden esos factores, “la gente y los gobiernos deben preocuparse, pero sin entrar en pánico”, enfatizó De Graaf, quien cree que aún hay tiempo para reducir la extracción sin arriesgar la seguridad alimentaria global.

“Se debería invertir en técnicas más eficaces de extracción de agua, al tiempo de informar a la población que se trata de un recurso limitado”. Cita como ejemplos el uso de técnicas de irrigación más eficientes, granos resistentes al estrés hídrico o que puedan sobrevivir en aguas salobres”, concluyó.

Para Ana González Achem, limnóloga e investigadora de la Fundación Miguel Lillo, en Tucumán, Argentina, “el modelo usado en la investigación es muy creativo y toma en cuenta todas las áreas posibles”.

González Achem agregó que “el lugar donde está el agua subterránea funciona como una esponja, pero debe recargarse. Actualmente no tiene posibilidad de completar ese ciclo”.

Notimex

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