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Urgen medidas para salvar a la naturaleza del cambio climático

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Por Miguel Ángel de Alba.

 

Deben tomarse medidas urgentes y sin precedentes en 2020 frente a las emergencias interconectadas del clima y la naturaleza, ante el impacto de las actividades humanas en el planeta y el consenso científico de que la relación con la naturaleza es peligrosamente desequilibrada, alertó Lili Pesqueira, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).

Durante su participación en el Octavo Congreso Internacional de Sustentabilidad, que se desarrolla en la Universidad Iberoamericana, Pesqueira habló sobre la necesidad de transformar mercados y, principalmente, hacer negocios más sustentables, porque estamos consumiendo los recursos de las generaciones que vienen.

La ambientalista explicó que en 2019 las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero continuaron aumentando, la deforestación se aceleró y la contaminación plástica llegó a todos los rincones del planeta, pero esto siguió en las primeras semanas de 2020, cuando los incendios forestales en Australia se intensificaron y llegamos a niveles récord en concentraciones de dióxido de carbono en la atmòsfera.

Pesqueira advirtió sobre la probabilidad de que tales eventos trágicos aumenten, a menos que se tomen medidas decisivas.

“La sobreexplotación humana ha empujado peligrosamente al planeta hacia una zona roja, porque consumimos la naturaleza a un ritmo más rápido del que puede recuperarse, y emitimos cada vez mayores cantidades de gases de efecto invernadero. Nunca antes la amenaza de daños irreparables había estado tan cerca”.

Se requiere la acción urgente para volver a equilibrar nuestra relación con el mundo natural, porque las consecuencias de no cambiar el curso actual son enormes, no solo para la naturaleza, sino también para los humanos. Dependemos de la naturaleza mucho más de lo que la naturaleza depende de nosotros”, dijo Pesqueira.

Las cifras del impacto sobre la naturaleza son alarmantes.

“Hemos perdido más de la mitad de los bosques y arrecifes de coral; dos tercios de los grandes ríos del mundo están contenidos por represas; desde 1970, las poblaciones de vida silvestre han disminuido en 60 por ciento en promedio, y un millón de especies están en peligro de extinción”, afirmó la ambientalista.

La pérdida de biodiversidad y el cambio climático representan un riesgo incalculable para los humanos, pero a menudo se pasa por alto o se asocian solamente al futuro.

“Si bien los fenómenos meteorológicos extremos captan la atención del mundo, la degradación del suelo, las prácticas agrícolas o pesqueras insostenibles y el colapso del ecosistema impactan el bienestar humano y la prosperidad, y los más pobres del mundo lo sienten con mayor intensidad”, dijo Pesqueira.

Una vez más, las personas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad serían las más afectadas y ahora el presidente Donald Trump ha salido con la declaración de que “es muy caro atender las cuestiones del cambio climático”.

Pesqueira consideró que hay que dejar de ver al calentamiento global y al cambio climático solamente como los grandes problemas, para empezar a verlos como una ventana de oportunidad en términos políticos, económicos y sociales.

“Los líderes políticos y empresariales no deben perder la gran oportunidad que les da 2020, un gran año para transformar la relación con la naturaleza y asegurar un futuro sostenible”, aseguró.

Este año se negociará un acuerdo sobre un nuevo marco de biodiversidad, acciones frente al cambio climático, un nuevo tratado para los océanos y un compromiso renovado con el medio ambiente acorde a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por lo que es el momento de impulsar un Nuevo Acuerdo para la Naturaleza y las Personas.

La ambientalista refirió que se debe de estar consciente que la falta de acción por el medio ambiente amenaza la salud y el bienestar humanos, el desarrollo económico y la prosperidad empresarial, por lo que 2020 ofrece una oportunidad para colocar a la naturaleza en la ruta de la restauración, si el mundo acuerda una pérdida neta de “cero” de la naturaleza para 2030, además de su valoración, restauración y justa distribución de sus beneficios.

Afirmó que la tierra ya no tiene tiempo de regenerarse para satisfacer la demanda humana, que en promedio rebasa en más de 50 por ciento lo que el planeta puede sostener, pero hay que tomar en cuenta que el mundo también se encuentra en un cambio constante al que los humanos pueden adaptarse, pero no así muchas especies, por lo que se estima que alrededor de un millón desaparecerán.

Lo que debe hacerse es reorientar los flujos financieros y gestionar la distribución equitativa de los recursos, bajo los principios de la economía circular en las empresas, que deben dejar de lado las políticas de producir para tirar o de la obsolescencia programada.

Dio a conocer que WWF trabaja al lado de muchas empresas para ayudarles a reducir sus impactos y a encontrar soluciones, pero para eso también es necesario transformar los mercados. Por ejemplo, en el caso de la electricidad, el 70 por ciento del consumo es realizado por 12 mil empresas que son grandes usuarios, y si cambiaran a energías limpias, México cumpliría las metas comprometidas en el Acuerdo de París.

Notimex

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